Christophe Mathieu
Xavier Mañosa

marset

‘Reflections on light’

Maria Reig

“Las sombras confieren el color,

el ambiente y la calidez en un espacio.”

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La sensibilidad hacia la iluminación crece al observarla. Es lo que le ha pasado a Maria Reig, que lleva años fascinada por los efectos de luz que ofrecen los entornos naturales y por cómo iluminar los espacios que habitamos. Licenciada en derecho y bellas artes por la Universidad de Barcelona, es heredera de un gran patrimonio familiar que gestiona a través de Reig Capital group. Esta empresaria y política andorrana ha participado además muy activamente en la vida cultural y empresarial de Barcelona durante la última década. La iluminación ocupa un lugar trascendental tanto en sus residencias privadas como en sus propiedades hoteleras. Su reflexión sobre los matices de la luz y las sombras nos ofrece otra perspectiva más allá del estricto diseño.

¿Qué es la luz?
No hay una sola luz. Hay tantas como capacidad tiene de proyectar sombras. Las sombras son las que confieren el color, el ambiente y la calidez en un espacio. Me ocurre a menudo con las lámparas que nunca acabo de encontrar la que recree ese ambiente que quiero. A una lámpara le pido muchas prestaciones, no sólo la fuente de luz, también regular la intensidad, incorporar bombillas con distintos tonos… Creo que hay un aspecto que a menudo olvidamos, la capacidad de proyectar sombras a nuestro alrededor. Sin sombras no hay relieve.

¿La luz artificial tiene que imitar la luz natural?
No. Primero porque no se puede. La luz natural cambia cada minuto. Depende del color de la naturaleza a su alrededor, es diferente en el desierto que en un bosque del norte de Europa. En el bosque es más metálica que una luz del sur, más amarilla. Lo que creo es que la luz artificial tiene que poder adaptarse a los ambientes que quieres recrear. Hay muchas lámparas en el mercado, miles, pero para mí todas tienen un defecto: ponen el acento en dar luz, no en la capacidad de crear escenarios o proyectar sombras, y no sólo una, sino capas de sombras.

¿Existe la lámpara perfecta?
Creo que sí. Tendría que crear una escenografía mezcla de salón de hotel con un ambiente “velouté”, aterciopelado, con capacidad de seducción. Las lámparas no pueden ser estáticas, tienen que ser dinámicas, recoger los colores de su alrededor y proyectarlos. De ahí la importancia del espacio donde colocas la lámpara y cómo acentúas ese color que quieres reforzar.
Si tuviera que encargar la lámpara perfecta no sería sobre la luz, sería sobre la proyección de sombras. Si pudiera encontrar una lámpara que través del dimmer pudiera intensificar más o menos las sombras, sería la lámpara perfecta. Estas sombras no tendrían que recrear la naturaleza, tendrían que recrear ángulos de luz o capas de sombras. Se puede hacer perfectamente.

 

¿Cómo iluminas tu casa? ¿Qué factores tienes en cuenta?
Para mí es como crear un cuadro. Para iluminar una habitación, pienso dónde pondré las pinceladas de luz. Puede ser que decida iluminar un trozo de cortina y así destaco el color que a mí me gusta. Voy variando a lo largo del año, de las estaciones, moviendo un poco esa luz, alejándola o acercándola a los objetos o las telas.

Sobre el dilema entre la función y la forma …
Hoy en día hay dos obsesiones. La fuente lumínica lo más blanca y potente posible para dar luz. La gente quiere luz, luz, luz. Hay demasiada luz por todas partes. Se confunde con confort y acaba siendo invasiva. Si no eres capaz de controlar la fuente a través de filtros o de proyecciones de sombras se hace insoportable. Siempre digo que hay casas que parecen el hall de un aeropuerto. La casa tiene que ser más intimista. Los puntos de luz tienen que estar en el lugar que necesitas. Si vas a coser o a leer tienes que tener el punto de luz al lado, no en todas partes.
La segunda obsesión es sobre el diseño. Hoy con los LEDs, que son minúsculos, o con la cantidad de bombillas que hay, se puede hacer de todo. Los LEDs han incorporado una nueva dimensión a la iluminación, es una fuente fría que puedes acercarla mucho a la persona y no molesta, no caldea el ambiente.
Se dice que el diseño debe ser funcional y que el objeto sea bonito. Pero a una lámpara lo que yo le pido sobre todo es que no te invada ni a ti ni a tu entorno.

¿Qué diseñadores te gustan?
Los que tienen en cuenta el confort y los valores relacionados con la armonía, la proporción y el respeto por el ser humano. En eso me identifico con los japoneses y también con los países escandinavos, por cultura viven muy cerca de la naturaleza.

Hablas de lámparas encendidas de día.
Me gustan mucho. Ahora que el LED no consume, es todavía mejor. Como suelen hacer los nórdicos, que tienen siempre presente la luz del fuego, la de las velas. Nosotros encendemos las velas por la noche, ellos a las 9h de la mañana o a las 12 del mediodía. Comen con velas y no es una cuestión de falta de luz, sino de cultura del fuego y de sabiduría sobre la manera de acoger o de crear un ambiente alrededor del fuego.
Cuando alguien dice: “en la mesita de noche hay una luz fea, la tapo con un pañuelo porque me molesta”, este pañuelo se convierte en un lenguaje que utilizas a través de esa luz y la proyectas hacia el ambiente que quieres crear.  La luz es un lenguaje que explica tu cultura y tu sensibilidad.

Tú no te adaptas a la luz, la luz se adapta a ti.
Cuando voy a buscar una lámpara no me fijo si es para oficina o de sobremesa. La escojo porque me va bien para proyectar mis sombras. Me gustan mucho las lámparas que giran con brazos. Y con pantallas opacas, que proyectan luz hacia arriba y hacia abajo. Igual que si te construyes una casa, a un arquitecto le cuentas cómo quieres vivir, estaría bien que a un fabricante de lámparas le pudieras decir cómo quieres la luz. Si pudiera fabricarme mis lámparas, con Marset lo tendría fácil.

¿Cómo influye la luz al decorar tus espacios?
Cuando en tu casa tienes una decoración muy bonita para mirar o para hacer una foto pero no te encuentras bien en ella, no te quedarás. Con una buena decoración te entran ganas de refugiarte en ella, de hacerte tu sitio, y vivir ahí, es como un nido. Y en esto, la luz ayuda muchísimo. Los puntos de luz tienen que iluminar para acentuar lo que tú quieres resaltar, crean un lenguaje para el que mira. Iluminas unos puntos en los que enseñas lo que te interesa mostrar. La luz es un lenguaje que lo que hace es explicar tu cultura y tu sensibilidad.
Yo, si fuera una Superman-mujer y diera los Premios de las Lámparas, me cargaría a todos los que ponen el acento en el Diseño y se hacen un homenaje a sí mismos, los que parece que vayan diciendo con soberbia “Yo soy diseñador de lámparas”. ¿Cómo soportar unas lámparas que iluminan de forma que nos impiden vivir bien y estar bien con nosotros mismos?. Hay que ser atrevido con la luz y comprarse una lámpara que vaya bien con lo que quieres hacer y no comprarte un diseño que te perturba a ti, a tu casa y a tu ambiente.

¿Cuál es tu relación con Marset, cómo entra en tu vida?
A través del diseño. Me fijé en unas lámparas que me gustaban mucho y eran de ellos. De Marset me interesa su apuesta por un diseño que no sigue moldes, desarrolla cultura propia, hay una parte de territorio y una parte internacional…
También que percibes claramente que hay alguien detrás de Marset. Una empresa pequeña-mediana formada por gente con ganas de escuchar, mejorar, sorprender. Identifico Marset con una cultura mediterránea moderna.

¿Qué relación tienes con los objetos que te rodean?
No soy muy coleccionista de cosas que me compliquen la vida. Por ejemplo, cuando compro una obra de arte, sé que me tiene que gustar toda la vida. El noventa por ciento de la cosas hace muchos años que las tengo y continúan encantándome. Los objetos son como una persona mayor o como una casa, cuantos más años pasan más bonitos se vuelven. Van evolucionando. Para mí los objetos, como la luz, son un lenguaje que muestra cómo eres tú, pero lo enseña con sutileza.

Qué es la belleza?
Más bien hablaría de armonía. La belleza sin armonía, sin proporción, no existe. La proporción puede ser desproporcionada, puede ser enorme, pero es la armonía lo que le confiere belleza. Por ejemplo, el Gran Cañón del Colorado. Enorme, rojo, con rayas! Magnífico. Un bosque lleno de árboles es precioso. ¿Qué es lo que hace la armonía? La repetición del color o de las rayas o de los troncos o cómo la luz se proyecta dentro del bosque. La naturaleza para mí es muy importante. Y los bosques. Yo les llamo santuarios, estos santuarios pueden ser muy pequeños o muy grandes, pero son fuertes.
Esta superposición de sombras, colores, texturas, relieves de la naturaleza me encanta. Creo que es muy difícil recrearla dentro de una decoración. Por eso voy a buscarla fuera.

¿La luz puede afectar al estado de ánimo?
Una mala luz sí. La excesiva me incomoda mucho y consigue, por ejemplo, que no vaya a un restaurante. Me encanta la luz de Londres. Para mí, en Barcelona, hay demasiada luz. ¿Habéis estado alguna vez en Valencia? En Valencia a las 3 de la tarde se te cae la lentilla al suelo y la encuentras, quizás por eso le llaman la Ciudad de la Luz…
En la Unión Europea existe una normativa de luz en espacios públicos y España multiplica por siete veces la que conviene. ¿Qué ves en Tokio? Neones, neones y neones. No me gusta. Lo que me interesa de Tokio es que en todos los rascacielos ves una luz de color frambuesa o azul que hace sh, sh, sh en medio de la niebla. Es como un mar con bolas de frambuesas infinitas, precioso.

¿Qué hace que un producto sea de calidad?
Más que los materiales, los detalles… la presencia de un material noble en forma de detalle. La madera es un lenguaje de calidad, como son los metales nobles, los papeles buenos, las telas nobles. Hoy día hay un abuso de los materiales fríos como el acero inoxidable, pero si hay demasiada madera tampoco es contemporáneo.
Quizás me gusta más el lenguaje de los materiales auténticos que el de los nuevos materiales, aunque mezclados también me parece muy interesante –LEDs con materiales nobles, por ejemplo-.

¿Qué es el lujo?
Está más relacionado con la calidad que con el precio, los materiales que duran y no pasan de moda. La cachemira a 30 metros ves que es cachemira, el lino a 30 metros ves que es lino. El plástico a treinta metros no ves qué es. Me gusta lo que a distancia se reconoce. El lujo en el material es lo que no hay que cambiar porque envejece con dignidad. Es más, los materiales se van haciendo mejores y más bonitos con los años. Por ejemplo, el cemento y el hierro envejecen bien, pero el acero inoxidable no, se mancha.
A veces el lujo lo puedes tener sin demasiado dinero. Está relacionado con una selección de materiales, texturas y calidad que al mezclarlas provocan armonía. Para mi eso es el lujo. El sisal puede ser un buen material de lujo. Vas a una mansión inglesa antigua, no tienen alfombras de lana o seda, tienen sisales antiguos. O los chinos tienen alfombras de seda, quizás medio descoloridas, pero es lo que me gusta: ver cosas usadas, de hace años y que han envejecido bien.

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