Joan Gaspar
Christophe Mathieu

marset

‘Reflections on light’

Stefano Colli

“Luz es vida.
Es poder reconocerlo todo.”

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Stefano Colli nació en 1966 en Reggio Emilia, cuna del queso parmesano y el aceto balsámico. Estudió arquitectura y diseño en Milán de la mano de profesores entusiastas  como Achille Castiglioni, Bruno Munari, Enzo Mari o Vico Magistretti, pero la vida le llevó a instalarse en Barcelona y ejercer su profesión allí y formar una gran familia. Tras más de 25 años de profesión, Stefano reivindica la arquitectura como una herramienta para comunicar y expresar mensajes y emoción. En todos estos años, se ha especializado en interiorismo corporativo aplicado a la estrategia y la innovación para transmitir valores de empresa a través del diseño de espacios. Se esfuerza en buscar nuevas formas de percibir el diseño generando proyectos más accesibles y viables para todos los públicos.

Cómo es Stefano Colli como profesional?
Curioso, pasional, emotivo y normal. Reivindico la normalidad como algo hoy en día excepcional. Esta obsesión por la excepcionalidad..! Yo creo que una buena normalidad es más importante que la excepcionalidad.

Cómo te enfrentas a un proyecto?
Los proyectos no arrancan normalmente en una mesa y con lápiz, los proyectos arrancan cuando estás en la cama a punto de dormir o a punto de despertarte, conduciendo un coche por la noche cuando la familia se ha dormido y estás escuchando música. En esos momentos se genera un torbellino de ideas y de cuestiones vas ordenando en tu mente. Siempre necesito fijar dos o tres puntos, alrededor de estos puntos llegan decisiones interesantes. Cuando tienes que proyectar, creo que es importante enfrentarse al error no de forma negativa y con miedo, sino aprovechar la ocasión para poder aprender y buscar la innovación a través del error…Si te mantienes en una situación de confort, te da seguridad pero no te abres a nuevos ámbitos, no pisas nuevos caminos, no tienes esta posibilidad de avanzar o de innovar al final. Hay que ser valiente, perder el miedo a avanzar, a descubrir cosas para añadir valor al proyecto.

Que es lo que más te gusta de la arquitectura?
Poder expresar en un espacio calidad, emociones y sensaciones. Llegar no sólo a la primera lectura estética, si es bonito o no, sino transmitir sensaciones a quien usa ese espacio.

La emoción es muy importante para ti?
Es lo que te permite generar conexiones con la gente, la familia, los amigos, en el trabajo, con los clientes, los usuarios de los espacios que diseñas. Cuando diseñas para una empresa, intentas transmitir valores de la empresa en ámbitos de identidad aplicada al espacio, establecer conexiones emocionales con los usuarios,  crear esa sintonía es lo que más beneficios genera.

Dónde encuentras la inspiración, en otros arquitectos?
Creo que hay muchas otras disciplinas que no son estrictamente arquitectura que te atraen y te fascinan por la complejidad o conexión que generan contigo. Me inspira muchísimo la gastronomía, la capacidad que tienen los chefs de crear un plato como una experiencia de sabor, de contrastes, de texturas. Y creo que la gastronomía es una de las disciplinas creativas más racionales que se pueden presentar, porque son experiencias muy completas, muy interesantes y muy creativas, pero al mismo tiempo son perfectas en su ejecución.

La música te gusta mucho…
Creo que es algo que alimenta el alma, es terapéutica, te ayuda a pasar momentos de sufrimiento o momentos de bajón anímico y te entra directamente al corazón, te ayuda a probar estados de ánimo, que están un poco dirigidos por el que compone la música.

Todo puede ser bello?
No, no todo puede ser bello, es bello lo que llega a tus sentimientos, a comunicarse contigo y a sintonizar, encuentra conexiones contigo.

Qué es la luz?
La luz es la vida. Es poder reconocer todo, es poder caminar, no puedes avanzar sin ella. La luz en el diseño de espacios lo es todo porque sin la luz no hay texturas, no hay volumen, no hay color. La luz es la que nos deja ver la composición de todos estos aspectos de un espacio.

 Cuál es tu luz preferida?
No existe una luz buena, en un espacio tiene que haber zonas con poca luz para poder apreciar zonas donde hay más luz, tiene que haber diferentes calidades de luz. La luz en un espacio tiene que ser también variable, tienes que tener la posibilidad de ir cambiándola según lo que estás haciendo en el espacio.

Qué relación tenemos con la luz?
En un proyecto en general, y en la luz, hay dos componentes: la parte racional, más funcional, en la que es necesario que haya luz para poder trabajar o estar. Y luego hay una luz más emocional que sigue tu estado de ánimo y cómo te quieres encontrar en ese espacio. Por eso, la capacidad de poder modificar la luz en un espacio y que la luz te acompañe en tu estado de ánimo es importantísimo.

Existe una lámpara perfecta?
Una lámpara perfecta no existe, depende de la situación, el lugar y sobre todo para quién.

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